El sol al final de la cueva.

IMAG6602
Fotografía: Airyen Maita

Madurar significa abrir los ojos, ver la realidad desde una perspectiva más estable, más centrada en lo que de verdad nos importa y conviene. Muchas veces se siente como estar en una cueva, o tener una venda en los ojos: no vemos nada y solo percibimos lo cercano.
Cuando nos quitamos esa venda el mundo que creíamos conocer aparece ante nosotros muy diferente a lo que pensábamos. Enorme y brillante con todo aquello que lo hace tan particular. Esta primera impresión a algunos los motiva, pero a otros les atemoriza. Ese temor que surge al ver lo pequeño que somos en este mundo y vemos lo poco que hemos hecho en un mundo tan grande.
Por suerte, este miedo se supera rápido, cuando ves que así como es grande, es cálido y gentil. Incluso en sus momentos de frío y penurias vemos la  valiosa experiencia que nos otorga. Sí, el camino será largo, quizás difícil, pero el mismo camino que  llevas te motivará porque has dado tu energía en algo que has querido hacer en este mundo, y de no ser así, la vida misma te revelara en su momento tu verdadera vocación y tu camino a la felicidad.

-VICTOR GLOD-

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